"La
especie humana tiene sólo un arma realmente efectiva:
la risa. En el momento en que surge la risa, toda
nuestra dureza se desploma, toda nuestra irritabilidad
y nuestros resentimientos se desvanecen y un espíritu
‘soleado’ ocupa su lugar".
Mark
Twain
En
estos tiempos que corren -sombríos,
problemáticos, conflictivos- parecería que la cara
acorde en cuestión es la que vemos día a día por
las calles. Gente amargada, con rostro oscuro, gestos
rígidos y coléricos ante cualquier imprevisto. Es más,
los rioplatenses cargamos con este estigma: tristes,
grises, la tierra del melancólico tango. Y si alguien
desentona en el papel con una actitud más festiva,
prontamente se lo trata con cierta superioridad:
"¡qué fácil es lo tuyo!", diciéndole
entre otras cosas: irresponsable, infantil,
despreocupado, etc..
Sin
embargo, San Juan Bosco, uno de los gigantescos
santos que nos ha regalado el Padre Eterno, le
contestaba a un alumno que le preguntaba cómo hacer
para alcanzar la santidad: "estar siempre
alegre". Porque la alegría, prima hermana
del humor, es una cuestión muy seria... y difícil.
Si existe algún beneficio de esta tremenda crisis
económica es que la salida no es en esta clave de
dinero. La crisis moviliza nuestros recursos más
auténticos: la espiritualidad, la intuición, el
sentido del humor, las ganas de hacer comunidad, de
salir de esto, pero salir juntos.
El
sentido del humor nos desafía a mirar las situaciones
de nuestra vida con flexibilidad y autodistanciamiento
(capacidad de salir de nosotros para vernos en
perspectiva) dándole un toque de humor a todo.
Es
reírnos con el otro y no del otro. Especialmente
cuando ese otro somos nosotros mismos.
No somos tan "importantes" (entendido como
solemnes, serios o ceremoniosos) como para no poder
lanzar una carcajada a tiempo sobre un error. La mayoría
de las situaciones amerita, aún siendo trágicas,
verlas desde el costado del humor. En estas ocasiones
hay que actuar como el pájaro que canta aún cuando
tiembla la rama sobre la que se posó.
El
sentido del humor nos saca de los pantanos y nos
regala:
-
Conocimiento sobre nosotros mismos, nos muestra
nuestros puntos débiles y nos ayuda a disminuirlos y
superarlos.
-
Realismo entre el percibir y el actuar; es
consecuencia del autoconocimiento y nos ayuda a
desinflar fantasmas, ver las cosas en su dimensión
real, gestando en nosotros una actitud adecuada,
libre, sin miedos ni prejuicios.
El
sentido del humor
como actitud cultivada con la que enfrentamos a la
vida es señal de madurez y salud mental.
Realmente
hace falta coraje para vivir las dificultades que se
nos presentan. Es cierto. Pero esto no implica que
vayamos por la historia rumiando tristezas.
1.
Aspectos que hacen posible el humor:
El
Dr. Gabriel Castellá habla de 8 componentes
esenciales que hacen posible el humor:
La
conciencia:
permite vislumbrar un nuevo sentido en las
situaciones.
La
aceptación:
recibir y asumir los hechos tal cual son.
El
amor: en
comunión con el humor la existencia se hace más
plena.
La
bondad: el
buen humor es solidario, no se queda en la celebración
de la vida a través de la risa sino que tiende una
mano.
La
reflexión: nos
ayuda a encontrar una nueva mirada a situaciones difíciles.
La
creatividad:
encontrando nuevas posibilidades o respuestas.
La
humildad:
estar bien ubicado, afirmado en uno y en sus valores,
para poder valorar a los demás.
La
alegría: es
el componente característico, que distingue al
verdadero humor.
Jesús
Garanto Alós
habla de criterios para el auténtico humor:
-
Conocimiento de sí mismo, incluye a la humildad como
camino de ese autoconocimiento, capacidad de autocrítica,
etc..
-
Conformidad consigo mismo, es decir, aceptación de lo
que uno es, de manera activa y no resignada.
-
Control de sí mismo, ante lo externo y ante una
realidad interna; implica reflexión, estabilidad.
-
Realismo en el percibir y en el actuar; es evitar la
manipulación, "lo que es ...es".
-
Afirmación de la realidad; vivir lo agradable y lo
que no lo es con equilibrio.
-
Seguridad emocional; es consecuencia de los anteriores
criterios.
-
Amor; la relación activa con la vida, preocupada por
los demás, intensa y bondadosa se une de una manera
profunda al humor. Es el humor bondadoso y tierno de
los verdaderos sabios.
De
estos aportes encontrados intentaré sintetizar los
aspectos más importantes y proponer una reflexión
sobre el sentido del humor que integre: actitud ante
la vida, conocimiento de uno mismo, capacidad innata y
relativización de acontecimientos dramáticos.
El
sentido del humor se puede definir como una actitud, una
manera de enfocar y de mirar las diversas situaciones
y acontecimientos de nuestra vida.
El
sentido del humor estaría estrechamente relacionado
con el conocimiento de sí mismo, que podría
entenderse como una magnitud o escala en la que las
diversas personas ocupan posiciones que van desde un
gran conocimiento a un conocimiento muy escaso o nulo
de sí.
El
sentido del humor tiene una destacada correlación con
el reconocimiento de nuestros defectos y virtudes.
Se
podría entender el sentido del humor como la
capacidad de reírse de lo que uno ama; incluyendo al
propio sujeto y a todo lo que le pertenece.
El
sentido del humor debe distinguirse del sentido de lo
cómico; ya que éste último consiste, por lo
general, en absurdos, juegos de palabras o bromas
pesadas. En su mayoría, se basa en ridiculizar a
alguien.
En
el sentido cómico el impulso agresivo está muy poco
disimulado; y dentro de esta categoría se encuentra
la risa que producen las historietas "subidas de
tono", que provendría de la liberación de las
prohibiciones. Los instintos agresivos y sexuales se
podrían considerar, por lo tanto, dentro de lo que se
considera cómico.
En
lo que se refiere al desarrollo de la persona, ésta
pasaría desde el sentido cómico al sentido del
humor. El niño tiene un agudo sentido de lo cómico,
pero no se ríe de sí mismo. En la adolescencia, los
defectos producen más dolor que risa. Por lo que se
podría ver que las personas con bajos valores estéticos
y teóricos prefieren lo cómico y carecen de sentido
del humor, que se basa en la realidad.
2.
El Humor y la Psicología
Numerosos
autores destacados en el ámbito psicológico han
hecho referencia a este poderoso recurso.
Freud,
reconociendo el valor del humor lo describió como
"el más elevado de los mecanismos de
defensa", "un regalo raro y precioso",
que nos permite desdramatizar las dificultades cotidianas.
Gordon
Allport
expresó que "el neurótico que aprende a reírse
de sí mismo puede estar en camino a la autogestión,
y tal vez en el de la curación" .
El
humor nos ayuda a mantener el equilibrio vital en
diversas circunstancias que tienden a
desesta-bilizarnos. Miriam Polster (1990)
describió el poder del humor en la utilización terapéutica
pues transmite al consultante esta idea: "El
problema es serio, pero tú eres un poco más fuerte
de lo que tal vez pensabas ser".
Albert
Ellis ha
defendido abiertamente el empleo del humor en la
terapia, al punto de llegar a escribir numerosas
canciones que intentaron ayudar a sus clientes a
colocar los problemas en otra perspectiva.
De
esta manera vincula el humor a la terapéutica desde
la competencia del afrontamiento o interpelación a
los recursos más "elevados" de la persona.
A partir de un estudio profundo sobre la literatura
existente acerca del humor en revistas especializadas
de psicología y medicina, se llegó a las siguientes
conclusiones:
*
Las personas con un buen sentido del humor son menos
propensas a reaccionar con humor negativo y disforia
(una combinación de ansiedad y tristeza) ante
experiencias estresantes, en comparación con personas
sin sentido del humor. El humor es especialmente útil
cuando permite a las personas manejar sentimientos de
depresión y disforia al conectar con un
acontecimiento negativo y situarlo en perspectiva.
Ahora bien, el humor no disminuye necesariamente la
ansiedad que el individuo siente ante una experiencia
amenazante.

*
El humor es un método eficaz para afrontar emociones
negativas, como
ira, tristeza y depresión. Las personas con un buen
sentido del humor tienen más probabilidad de realizar
una acción encaminada a abordar sus emociones
negativas intentando despejarlas. El sentido del humor
nos permite desenvolvernos frente a la adversidad. Es
más probable que las personas que carecen de sentido
del humor sean también pasivas y permitan que sus
emociones negativas las controlen.
*
Las personas con un buen sentido del humor tienen más
posibilidades de tener buena salud física.
Diversos estudios han vinculado el humor a su
funcionamiento inmune positivo y a menores índices
fisiológicos de estrés.
El
humor más "saludable" es aquel que presenta
cierta suavidad y está autodirigido en forma de
broma. Sería el "no tomarse demasiado en
serio". Su condición de delicadeza permite
distinguirlo de la agresividad, el cinismo, el
sarcasmo, formas que conllevan un sentimiento negativo
de fondo.
El
humor dirigido hacia sí mismo funciona como elemento
de autoafirmación. Es una forma de decir: "me
gusto a mí mismo y me acepto como persona con
fallas". La valía de mi vida es mayor que este
error del cual me puedo reír". El humor iniciado
por el terapeuta proporciona sentimientos de bienestar
y compañía. Reírse auténticamente puede ser un
buen indicador de que en el consultante está
cambiando su autoconcepto y perspectiva de ver las
cosas. Es una señal de que están dispuestos a
transmitir y experimentar de una manera más adecuada
sus sentimientos.
El
humor transmite
además:
Energía,
Optimismo, Entusiasmo, Aceptación, Dominio, Armonía
interior. Expresa calidez, intimidad y calidad en la
relación terapeuta-consultante.
3.
Beneficios de la facilitación del humor por parte del
terapeuta
Se
ha observado que son dos las intervenciones terapéuticas
que facilitan el humor y sus enormes beneficios en la
terapia.
Liberar
la tensión:
se caracteriza por la disposición del terapeuta a
discutir temas densos, angustiosos, conflictivos, que
provocan ansiedad. Los consultantes se sienten
aliviados y distendidos cuando perciben que temas que
han sido evitados hasta ese momento, son tomados en
cuenta y trabajados con naturalidad.
Humor
del terapeuta:
las expresiones del terapeuta, sus gestos faciales,
preguntas oportunas y reacciones inesperadas proponen
un modelo de relación flexible, humano y por lo tanto
pleno de humor, que inevitablemente surgirá en algún
momento de la relación.
Dice
Thomas Szasz: "huye del psicoanalista que
analiza los chistes en lugar de reírse de
ellos".
4.
Humor y Logoterapia
Si
cada corriente psicológica o filosófica habla de su
autor y de sus experiencias vitales, en la obra de Viktor
Frankl el humor es un dato constitutivo de su
personalidad.
Pareja
Herrera
expresa que compartiendo un tiempo en Viena junto a
Frankl, constató que el "afecto y el sentido del
humor son notas resaltantes" en su hogar. Sin
este sentido del humor, ¿podría haber sobrevivido a
la tragedia de los campos de concentración? Una
experiencia tan terrible, capaz de inocular el veneno
del resentimiento a quien lo padece, destruiría a
cualquiera que no fuera capaz de ver la situación en
perspectiva, con flexibilidad, amor y humor hacia esta
especie humana capaz de lo sublime y de lo demoníaco
a la vez. El mismo Pareja Herrera narra que el
prisionero 119.104 realiza este descubrimiento: la
dimensión positiva que entraña esa cualidad específica
y exclusivamente humana que es el humor. "El
humor que pone una distancia entre la persona y sí
misma, una distancia que relativiza el impacto del
mundo exterior sobre la propia vida y suaviza su
dureza. El humor se desarrolló como un mecanismo de
autoprotección ante la frialdad objetiva de la
situación del campo. El humor humano implica un
autodistanciamiento que manifiesta la específica
capacidad humana de la autotrascendencia...."
La
asociación que se produciría entre el conocimiento
de sí mismo y el sentido del humor estaría en que
serían, en el fondo, el mismo fenómeno: el
autodistanciamiento. La persona que conoce sus
cualidades y valores es capaz de percibir situaciones
absurdas e incongruentes de las que forma parte.
La
capacidad para interpretar de forma humorística
algunas situaciones incómodas puede hacer disminuir
la influencia negativa de éstas sobre las personas.
Situaciones que habitualmente pueden ser interpretadas
como amenazas de derrota, de fracaso, se convierten,
si se ven desde una perspectiva humorística, en retos,
desafíos y ocasiones para triunfar.
Frankl
dirá: "En virtud del autodistanciamiento, el
hombre es capaz de bromear acerca de sí mismo, de reírse
de sí mismo, y de ridiculizar sus propios miedos. En
virtud de su capacidad de autotrascen-dencia puede
olvidarse de sí mismo, entregarse y abrirse al
sentido de su existencia".
El
humor espontáneo es una característica altamente
individualizada que refleja la psicología y filosofía
de una persona, y quizás también su sentido de vida.
Frankl
propone que el consultante sea capaz de aprender a reírse
de su síntoma, autodistanciándose y objetivando el
padecimiento. Apela a esta capacidad del humor como
facilitador de esta novedosa actitud.
"El
humor tiene la capacidad de facilitar que la persona
tome distancia de su padecimiento y se ubique ante él".
Frankl
apela al desarrollo de las dos capacidades más
profundamente humanas: la autotrascendencia y el
autodesapego, utilizando un "aspecto único y
específico", el sentido del humor.
7.
Humor y comunicación
En
sus distintas formulaciones, el humor puede aparecer,
en función de la actitud comunicativa adoptada, con
tres sentidos diferentes: con sentido optimista (buena
disposición de ánimo, broma...), con sentido
pesimista (lo sarcástico, lo grotesco, algunas formas
de la ironía...), y con sentido intrascendente (la
comicidad lúdica).
Cuando
se utiliza como forma concreta de comunicación para
la interacción, el humor precisa de una cierta
complicidad afectiva entre los comunicantes para
cumplir su cometido: producir una respuesta,
estereotipada y predecible, a nivel de reflejo fisiológico
(la risa o sonrisa). Funciona, pues, como un estímulo
que produce un resultado "afectivo".
Pero
no nos olvidemos del sentido del humor, que ya hemos
mencionado, y que es ese "sentido (común)"
que todos tenemos, más o menos desarrollado, por el
cual somos capaces de relativizar las cosas (o
al menos ciertas cosas) y "distanciarnos" de
ellas. Este peculiar "sentido", que se
experimenta como una vivencia personal e
intransferible y que puede mejorar con un buen
entrenamiento, nos permite además disfrutar en un
grado mayor o menor (según lo desarrollado que lo
tengamos) de esa "relativización", propia o
ajena.
8.
El sentido del humor y los grupos
En
todos los grupos el sentido del humor es una
circunstancia que se presenta en forma natural y
puede cambiar el proceso del grupo en el desarrollo de
una dinámica. El humor puede convertir una dinámica
grupal en un proceso más interesante e incluso
emocionante.
Que
se reconozca el humor y se lo emplee como parte
constructiva en el proceso de un grupo, es uno de los
secretos de los expertos en el manejo exitoso de dinámicas
para grupos.
Al
desarrollar y utilizar positivamente el sentido del
humor existente en todo grupo, el líder puede ejercer
una importante influencia en las actitudes y en la
ejecución de una dinámica grupal.
Un
sentido del humor positivo aumenta el goce de una
actividad, reduce las defensas, incrementa la
disponibilidad, abre la comunicación y aumenta la
sensación personal de pertenencia. Obviamente, el
sentido del humor no es suficiente para lograr el éxito
de una dinámica; sin embargo, no reconocerlo y
manejarlo, influirá negativamente en la forma en que
trabaje el grupo, en la actitud de sus miembros y en
el modo de funcionamiento general.
En
los grupos que presenten patrones defensivos, no
creativos e incluso hostiles, el empleo del humor
puede ser un ingrediente importante para cambiar el
patrón no constructivo o para reducir el desarrollo
del mismo.
Los
miembros de un grupo, sin haber nacido cómicos o sin
ser particularmente graciosos, tienen la capacidad de
desarrollar un sentido del humor positivo, desde
sonrisas internas hasta carcajadas externas. La clave
está en la habilidad para planear ciertos
acontecimientos que permitan que el humor tome
forma y surja de la vida progresiva del grupo, de
su actividad y propósito. Si el grupo ha desarrollado
cierto grado de confianza, será más fácil explotar
el humor, en virtud de que los individuos serán menos
tímidos, les será más fácil expresar sus
sentimientos, serán menos competitivos y, por tanto,
capaces de participar más positivamente en una
experiencia grupal compartida.
Es
paradójico que aunque a la mayoría de las personas
les gusta divertirse y disfrutar del humor, con mucha
frecuencia se resistan a usarlo. Para muchas personas,
incluyendo a algunos líderes, el sentido del humor es
equivalente a ser tontos o a perder el tiempo. Quizá
la mayor resistencia de las personas al uso del humor
es la sensación aprendida de que la escuela y el
trabajo no son lugares para divertirse y reír. Tienen
la creencia de que para lograr el aprendizaje es
necesario trabajar duro y que todo debe ser tratado en
forma seria. Según esta concepción, el sentido del
humor y la diversión señalan la falta de seriedad,
el mal uso del tiempo y la falta de atención a lo que
es realmente importante.
Al
sentido del humor no sólo se lo relaciona con la
tontería, con perder el tiempo y con la pereza, sino
que también con mucha frecuencia se lo considera una
señal de inmadurez.
Sabemos
que el sentido del humor puede emplearse de manera
eficaz para desorientar a los individuos, para
alejarlos de las situaciones potencialmente hostiles y
agresivas, y para minimizar un suceso negativo.
Asimismo se puede utilizar como medio para evitar el
conflicto o la confrontación dentro del grupo. En
contraste, los miembros de un grupo pueden valerse del
humor para lastimar o dañar a otros o para reducir el
valor de las contribuciones de éstos.
El
animador es responsable de identificar y guiar el
sentido del humor de un grupo para utilizarlo como
una herramienta que ayude al logro de sus objetivos de
aprendizaje.
9.
Salud y sentido del humor
Cada
vez más se avanza en descubrimientos sobre el humor y
sus beneficios en la salud de las personas.
El
psiquiatra William Fry, pionero en el campo del
humor como terapia, ha identificado numerosas
funciones del humor y de la risa en las relaciones
interpersonales, así como en los mecanismos psicológicos
internos de cada individuo.
Fry
destaca que el humor puede actuar como defensa frente
a la frustración, el miedo y la rabia, y por ende en
la prevención de infartos o accidentes
cardiovasculares, en la medida en que se ha comprobado
estadísticamente que un gran número de ataques cardíacos
ocurren en momentos de rabia.
Sobre
la base de los estudios científicos que han
determinado la relación que existe entre el humor y
la salud, se han diseñado "las terapias de la
risa", donde se ayuda a reír a la personas
de una manera natural (sin psicofármacos): a reírse
de sí mismas y a recordar situaciones cómicas. La
risa verdadera, explosiva, mueve 400 músculos en todo
el cuerpo, activa el sistema inmunológico y oxigena
los tejidos. "Para estar sano hay que reír al
menos 30 veces al día", dice un antiguo
proverbio chino. Desde que nacemos y hasta los seis años
reímos unas 300 veces diarias. Ya de adultos el más
risueño alcanza a reír 100 veces al día y el menos
alegre apenas unas 15 veces.
En
el tratamiento de enfermedades como el cáncer y el
sida, la terapia de la risa no sólo cumple una función
psicológica sino que además tiene un efecto inmunológico
probado: incrementa las células T así como la
generación de células que combaten el virus y los
tumores. Así como se ha documentado el efecto del
estrés en la salud (una hora de angustia equivale a
cinco horas de trabajo físico en cuanto a la energía
consumida) también se ha establecido una vinculación
entre la risa y el combate del estrés. Reír equivale
a hacer ejercicios aeróbicos. Cinco minutos de risa o
una buena carcajada equivalen a 45 minutos de
ejercicios. Al reír se activa la circulación de la
sangre, el ritmo respiratorio y la oxigenación del
cuerpo.
Leonardo
Buero
Bibliografía:
Castellá,
Gabriel: Enfoques para una vida más sana (San
Pablo, 2000).
Garanto, AlÓs: Psicología del humor (Herder,
1983).
Frankl, Viktor: Teoría y Terapia de las Neurosis
(Herder, 1992).
Internet: sitios de psicología en Discovery,
Ciudadfutura, etc..
Menapace, Mamerto: Humorterapia, Cura con cuentos
(Patria Grande, 1999).
Menapace, Mamerto: Madera Verde (Patria Grande,
1982).
Felices
los que saben reírse de sí mismos, porque nunca
terminarán de divertirse.
Felices
los que saben distinguir una montaña de una piedra,
porque se evitarán muchos inconvenientes.
Felices
los que saben descansar y dormir sin buscarse excusas:
llegarán a ser sabios.
Felices
los que saben escuchar y callar: aprenderán cosas
nuevas.
Felices
los que son suficientemente inteligentes como para no
tomarse en serio: serán apreciados por sus vecinos.
Felices
los que están atentos a las exigencias de los demás
sin sentirse indispensables: serán dadores de alegría.
Felices
ustedes cuando sepan mirar seriamente las cosas pequeñas
y tranquilamente a las cosas importantes: llegarán
lejos en la vida.
Felices
ustedes cuando sepan apreciar una sonrisa y olvidar un
desaire: vuestro camino estará lleno de sol.
Felices
ustedes cuando sepan interpretar con benevolencia las
actitudes de los demás, aún contra las apariencias:
serán tomados por ingenuos, pero éste es el precio
de la caridad.
Felices
los que piensan antes de actuar y rezan antes de
pensar: evitarán muchas necedades.
Felices
los que sepan reconocer al Señor en todos los que
encuentran: habrán encontrado la verdadera luz y la
verdadera sabiduría.
Tomás
Moro (1478-1535)
"...
Es bueno aclarar de qué se trata cuando hablamos del
buen humor. Y sobre todo, no lo confundamos con la
ironía. Y mucho menos con la grosería. La ironía se
ríe del otro. El humor se ríe con los otros.
Tiene un trasfondo de cariño. De ternura, que
hace mirar las pequeñas o grandes miserias propias y
de los demás relativizándolas y haciendo de ellas
una caricatura bondadosa. Sólo se hace humor con
aquello que se quiere.
Y
he aquí lo que lo distingue de la ironía, que es
hiriente, porque desprecia a los demás. Ésta tiene
una cuota de ridículo, no de la situación, sino de
la persona. Y, por ello, puede llegar a atribuirle al
otro todo aquello que uno no se anima a decir de sí
mismo, pero que necesita despreciarlo en los demás. Y
así se puede llegar a la grosería.
El
humor hace bien. Sana el corazón.
Y hay grandes terapeutas que utilizan este recurso
para defender nuestra vida contra los malos humores
que la envenenan. Y lo hacen sin necesidad de
intoxicarnos con remedios que son peores que la
cura".
Mamerto
Menapace
(Humorterapia)
"La
paz sólo es posible en una comunidad que tiene
sentido del humor. El humor es la sal del corazón:
es lo que da sabor a cada acontecimiento. Es intuitivo
y logra siempre desdramatizar lo que es relativo. Nada
de lo auténticamente humano es dramático. Porque el
dramatismo es la careta que se pone a un
acontecimiento cuando uno es incapaz de vivirlo desde
la seguridad de sus raíces."
Mamerto
Menapace
(Madera Verde)