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El Sentido del trabajo

La visión de Viktor Frankl

Viktor Frankl Uno de los hombres que ha revolucionado la visión actual de la psicología es sin lugar a duda el austríaco Viktor Frankl. Su trabajo ha estado enfocado principalmente al concepto de la psicoterapia como un medio de encontrar el sentido de la existencia: la logoterapia. La misión

En su obra “Psicoanálisis y Existencialismo” dedica un apartado a la discusión de lo que el trabajo representa en la vida del hombre. Menciona el concepto de misión al cual plantea como un llamado existencial a convertirse en un ser responsable, el cual se concreta en la realización de una labor profesional. Cabe mencionar que dentro de la definición de misión aclara que no hay que confundirla con la profesión que el individuo elige o encuentra con el fin de poder ganarse el sustento.

El sentido del trabajo es pues, permitir que una persona cumpla con una misión y, en un planteamiento personal mío, es el medio para cumplir con la vocación, la cual puede ser definida el términos existenciales como un llamado a ser responsable.

La neurosis del desempleo

Para ayudar a aclarar el concepto de misión Frankl describe lo que el llama la “neurosis del desempleo” como el fenómeno producido por la apatía generalizada que surge en aquel que pierde el modo de ganarse el sustento y se queda inmovilizado sin hacer nada por remediar su situación, dejando pasar los días, en oposición a quien, aun sin tener una forma de ganar una remuneración por su empleo dedica el tiempo a una labor que le de sentido a su existencia.

Tenemos así al voluntario que da su tiempo al servicio de la comunidad, a quien se dedica a producir arte o al ama de casa que da significado a su sacrificio en la crianza, formación y educación de sus hijos estando en antítesis de aquella mujer que se la pasa soñando en buscar su realización saliendo de su casa pero que se queda encerrada entre los cuatro muros sin luchar y sólo saboteando la tranquilidad y el equilibrio emocional de su familia.

La vocación

En este momento quisiera agregar otro planteamiento con respecto a ese llamado a ser responsable. En mis años de experiencia como orientador escolar he observado como los jóvenes que estudian preparatoria y se encuentran en las últimas fases de su formación a este nivel se preocupan mucho por la carrera que elegirán para continuar estudiando y la llaman su vocación. Bueno, pues en realidad no existe la vocación por ser un ingeniero administrador de sistemas o licenciado en relaciones internacionales o dentista. Es la persona la que le da sentido a su labor cuando la hace en favor de la comunidad, entendiendo por ésta el común de los hombres. En un sentido evangélico, es encontrar a Cristo en cada uno de mis semejantes, en el vecino y el niño que lava los cristales en el crucero. Así pues el hombre que se desempeña como ingeniero industrial puede buscar esta realización comunitaria poniendo todo su empeño por que el producto del que está supervisando su producción tenga las óptimas condiciones de calidad y al menor costo posible porque ello va a beneficiar tanto al consumidor final como a la empresa y ambos son su comunidad.

Incluso el matemático, filósofo o físico teórico que realizan un trabajo inmaterial y sólo conceptual dan sentido a su trabajo si lo consideran no como una búsqueda del saber por saber, un saber estéril, sino la saga del saber para el servicio de la comunidad, el saber fecundo.

Leonardo Buero

EL SENTIDO DEL TRABAJO

"Cuando alguien trabaja,
se perfecciona a sí mismo"
(Gaudium et Spes)

Una muchacha termina su turno en un supermercado y sale exclamando: ¡"libertad!, ¡libertad!".

Un joven compra un billete de lotería y expresa: "si llega a salir... lo primero que hago es dejar de trabajar". Un hombre mayor mira un almanaque y cuenta los días que le faltan para poder jubilarse.

Parecería que la verdadera vida comienza después del trabajo.

Siempre me pareció muy interesante escuchar en distintos ámbitos rioplatenses y de diferentes personas, la expresión de un deseo permitido por un evento azaroso. Es decir, en la posibilidad de obtener, juego de azar mediante, un monto de dinero considerable, en primer lugar: para dejar de trabajar. Luego, lo demás: comprar, viajar, regalar, etc.. Parecería ser que la expresión bíblica: "ganarás el pan con el sudor de tu frente" (Gén 3,19), trae este sufrimiento vinculado al trabajo. Desde esta expresión es más un castigo que otra cosa.

También en la mitología griega encontramos esta idea: es el trabajo de Sísifo que arrastra la piedra montaña arriba y no bien llega a la cima vuelve a bajarla al valle; y así sucesivamente, toda la vida, toda la eternidad.

¿Tiene sentido el trabajo?, ¿Qué sentido tiene el trabajo? Si Dios hecho hombre en Jesús, trabajó, realizó un oficio como el resto de los humanos, ¿tendrá sentido el trabajo?

La Logoterapia, especializada en el "sentido" de las situaciones de la vida, ¿puede aportar algo a nuestro trabajo cotidiano? Mediante este "trabajo" trataré de responder a estas dos preguntas.

PRINCIPALES CONCEPTOS DE LA LOGOTERAPIA

Según Alfred Längle, "la Logoterapia es un método de tratamiento basado en el descubrimiento de sentido".

Para algunos, la Logoterapia ("logo" significa sentido), mucho más que un método psicoterapéutico, es una manera de ver el mundo, y se convierte poco a poco para quienes la conocen en una forma de vida, alrededor de la cual todo tiene un significado profundo y vivo. Así lo testimonian los más de 400 alumnos que han pasado en los últimos cinco años por el Instituto de Logoterapia del Uruguay, de los cuales una absoluta minoría son profesionales de la salud o docentes.

La antropología que da sustento a esta Logoterapia se denomina "Análisis existencial".

Éste propone que la libertad y la responsabilidad de la persona ante su existencia y ante las preguntas que la vida le formula en diversas situaciones la ubican siempre ante un sentido. La responsabilidad se entiende como la capacidad de responder a la vida que interroga mediante diferentes situaciones. Cada persona es el ser que responde. Cuando pregunta a la vida el "¿para qué?" de situaciones vitales, invierte esta capacidad de responder. La vida no responde, pregunta; el ser humano es el que contesta.

El concepto de libertad se explica en una hermosa frase de Viktor Frankl:

"Los que estuvimos en los campos de concentración recordamos a los hombres que iban de barracón en barracón consolando a los demás, dándoles el último trozo de pan que les quedaba. Puede que fueran pocos en número, pero ofrecían pruebas suficientes de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa; la última de las libertades humanas: la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias para decidir su propio camino."

El ser humano no es libre para elegir padecer o no padecer una enfermedad, una pérdida o un fracaso. Sí es libre de elegir íntimamente cómo quiere vivir estas situaciones. Es decir, sus respuestas. No es tanto lo que sucede sino lo que hago con eso que sucede.

Para Frankl, cada persona busca ante todo y en todo, un sentido o significado. Cuando éste se pierde estamos ante una situación de vacío existencial, capaz de engendrar enfermedades psíquicas y físicas. Dice Längle: "El ser humano está poseído por el afán de sentido hasta el punto de ser incapaz de querer algo que carezca de sentido para él".

Esta "voluntad de sentido" es el motor, fuerza primaria o motivación de todo lo que una persona emprende y más aún de su vida misma. Cuando no vemos o intuimos el sentido de nuestra vida o de lo que hacemos, nos sentimos vacíos y agobiados.

Para Frankl, el placer y el poder, son desplazados por el "sentido", aspecto central que subordina a los anteriores. Esos dos impulsos predominan en el hombre cuando ya pre-existe una situación de vacío existencial, sustituyendo a la voluntad de sentido pero creando un estado de insatisfacción. La voluntad de sentido es una característica natural de un ser que decide, elige y construye su historia, según los filósofos existenciales.

La condición fundamental del hombre es ser interpelado por la realidad que vive.

En cada situación, algo nos sale al encuentro: nos "aborda", nos "interpela", nos afecta. Actuar con sentido es responder a estas preguntas, a estas propuestas de la situación e intentar hacer lo mejor posible de ellas. El sentido de la vida está dado por la suma de cada uno de estos actos individuales.

Al responder a estas preguntas que formula la vida estamos optando. Cada situación que se nos presenta amerita una respuesta que desecha otras.

En cada instante se pueden realizar acciones distintas, pero existencialmente realizo una.

Dice José Fabry: "Algunos filósofos como los existencialistas franceses Sartre y Camus, sostienen que la vida no tiene sentido, pero que los seres humanos necesitan preocuparse por dar sentido a sus vidas; por lo tanto cada uno imprime a su vida el sentido que selecciona para sí mismo. Los existencialistas alemanes, incluyendo a Viktor Frankl, afirman que el sentido existe y que es uno mismo el que tiene que descubrirlo".

Si ahora realizo una de estas posibilidades estoy anulando al mismo tiempo los otros valores. Ese valor que realizo es el sentido que se actualiza mediante un valor determinado. Cada situación es única y el hombre debe intuir qué sentido encierra: una oportunidad de actuar de manera significativa.

El sentido de la vida de una persona es el conjunto de decisiones que ha tomado a lo largo de su existencia.

Para la Logoterapia, el "lugar" por excelencia del sentido es la conciencia del ser humano; es la que intuye el sentido escondido, el valor, en cada situación. Y los valores son universales.

"El sentido al que se refiere la Logoterapia es el sentido que se oculta en una situación concreta que afronta una persona concreta. Se trata de un sentido potencial, es decir, un sentido que necesita ser actualizado justamente por la persona en cuestión, que se siente invitada a escuchar la ‘llamada’ que parte de él" (Frankl).

El sentido de la vida no es una noción teórica. El sentido de la vida es algo práctico. "... No basta con preguntar por el sentido de la vida; hay que responder a él enfrentando la vida misma, de donde se desprende que esta respuesta ha de darse, en cada caso, no con palabras, sino con hechos, con la conducta".

Principios en los que se basa la Logoterapia

· La vida tiene sentido

bajo cualquier circunstancia.

· El ser humano es dueño de una voluntad de sentido, y se siente frustrado o vacío cuando deja de ejercerla.

· El ser humano es libre, dentro de sus obvias limitaciones, para consumar el sentido de su existencia.

Cumplimos el sentido de la existencia realizando valores. Esta realización de valores puede producirse por tres vías:

• Valores creadores: es aquello que ofrezco al mundo a través de lo que aporto, mi trabajo, la creación artística, etc. (Dar).

• Valores vivenciales o de experiencia: es todo lo que recibo del mundo, como la naturaleza, las obras de arte, una puesta de sol, el amor, etc. (Recibir).

• Valores de actitud, cuando por hechos inevitables de la vida, tengo ante mí la posibilidad de asumir una actitud digna y valiente frente a ese destino doloroso que no puedo cambiar.

En la propuesta que hace Frankl sobre estos tres caminos por los cuales encontrar el sentido, siempre ubica en primer lugar a los valores creativos (el trabajo humano).

El Trabajo como posibilidad de sentido

Frankl, si bien fue un notable filósofo, ante todo fue una persona eminentemente práctica. Quizás por esto considere a los valores creativos (vinculados al hacer, al trabajo) como los primordiales para encontrar el sentido de la vida.

El hombre, al ser responsable (capacitado para responder) encuentra su realización concreta en el trabajo.

El trabajo representa el espacio en el que la persona única, irrepetible y finita, encuentra su vinculación con la comunidad. Allí la existencia singular cobra sentido y valor. Más allá del trabajo específico importa la obra. "No es, por tanto, una profesión determinada la que da al hombre la posibilidad de realizarse. En este sentido, podemos decir que ninguna profesión hace al hombre feliz."

Ciertamente nos encontramos con personas que explican sus frustraciones y padecimientos en la imposibilidad del ejercicio o estudio de una profesión. Sin embargo, para Frankl, esto es una forma de tergiversar el valor de la obra. No es la profesión la que produce insatisfacción sino la manera de ejercerla.

Desde la originalidad y creatividad de cada existencia, cualquier trabajo (aun el más mecánico y monótono) recibe ese algo personal y específico de cada uno.

La profesión o la tarea a realizar son el simple marco de posibilidades de realizar una obra personal. La tarea se ve trascendida por ese "toque" humano.

"Llegamos a la conclusión de que lo que hace de la vida algo insustituible e irreemplazable, algo único, algo que sólo se vive una vez, depende del hombre mismo, depende de quien lo haga y de cómo lo haga, no de lo que se haga" (Frankl).

Al decir del poeta Hillel: "Si no lo hago yo, ¿quién lo hará?; si no lo hago ahora, ¿cuándo lo haré?; si lo hago sólo para mí, ¿quién soy?".

Muchas veces, el vínculo natural que existe entre una persona y su trabajo, en cuyo ámbito encuentra la posibilidad de realizar su existencia singular mediante valores creativos, se encuentra desvirtuado. Condiciones de trabajo indignas del ser humano hacen que se deba llevar esta realización al campo del trabajo libre, voluntario, recreativo.

Y más aún: desempleado es diferente a deso-cupado. Siempre podemos encontrar un espacio para realizar una tarea. Citemos la frase de Ibsen: "Yo vivo para hacer poesía, pero si las cosas cambian, voy a hacer poesía para vivir".

Frankl plantea que se comprende el valor existencial del trabajo cuando se pierde. Allí surge la "neurosis de la desocupación", caracterizada por un estado de peligrosa apatía. Al decir de Frankl: "Estos hombres van sintiéndose cada vez más incapaces de estrechar la mano que se alarga hacia ellos brindándoles ayuda para salir del pozo en el que están metidos". La vaciedad del tiempo, de la acción laboral, se transforma en vacío interior, de sentido. También aquí se cae en la trampa de justificar fracasos y errores ya que todo remite a esta situación: "si tuviera trabajo...". Son personas que nada se exigen a sí y que no toleran la exigencia de los demás. El estar desempleados los exonera de tener una vida responsable, de dar cuenta de sus actos, de asumir una actitud activa. En cambio, existe otro "tipo" de desocupado.

Son aquellos que "...saben emplear racionalmente el tiempo excesivo que disponen, y dan, con ello, una plenitud de contenido a su conciencia, a su tiempo y a su vida. Han comprendido que el sentido de la vida del hombre no se reduce en modo alguno, al trabajo profesional; puede quedarse sin trabajo sin que por eso se vea obligado a reconocer que su existencia carece de todo sentido."

Son aquellos capaces de mantenerse libres, sin caer ni en la apatía ni en la depresión. Gente que encuentra actividades fuera de las típicamente profesionales: trabajan como voluntarios en centros de ayuda comunitaria, merenderos, acuden a charlas, leen, se dedican a tareas hogareñas, están más con sus hijos, etc.. Son los que en un plazo determinado vuelven a conseguir un trabajo. Así lo confirman las experiencias de los Centros de Atención Logoterapéutica y Psicológica ubicados en barrios de la periferia de Montevideo y que asisten gratuitamente a la población. Aquellos desempleados que caen en la desocupación, pierden el sentido, se abandonan, cada vez encuentran más obstáculos para presentarse en busca de un nuevo trabajo. En ocasiones consiguen entrevistas pero su aspecto y actitud general los conducen al fracaso. En cambio, los otros cuentan con muchas más posibilidades. En ocasiones, luego de su tarea como "voluntarios" se los toma como asalariados.

NO SE PUEDE VIVIR SÓLO PARA TRABAJAR

La Logoterapia describe dos orientaciones extremas de los valores: una es piramidal y la otra horizontal.

En la estructura piramidal, un valor está en la cima y es dominante, mientras que otros son menos importantes. El hombre que vive sólo para su trabajo es un claro ejemplo. ¿Qué pasará cuando se jubile o en el peor de los casos pierda el trabajo? Estas personas que viven alrededor de un núcleo central corren el riesgo de perderlo y que su existencia se derrumbe.

El individuo con una orientación horizontal de valores tiene varias áreas "significativas" que coexisten. Si se desmorona una, encuentra otras laterales en las cuales apoyarse y no cae en una situación de vacío existencial. Si un valor se pierde, muchos permanecen. "Los valores horizontales son un seguro contra una vida vacía" (Fabry).

Es tarea de prevención terapéutica ampliar el círculo de intereses y reorientarlos horizontalmente. Es esta reorientación la que permite percibir posibilidades más amplias de sentido.

"El trabajo es uno de los grandes lugares comunes de la vida. El trabajo puede ser una bendición, un castigo, una ocupación, una plegaria, una fuente de alegría. Depende únicamente de nosotros. Podemos hacer cosas pequeñas con un alma grande; y las cosas grandes con un alma fría y mezquina. El secreto de la dignificación del trabajo está en el alma del que lo realiza" (Roque Schneider).

Desde esta perspectiva podemos afirmar que el ser humano "es" mediante lo que hace, y que el trabajo tiene sentido cuando se manifiesta de manera creativa y recreativa. El trabajo tiene sentido en la medida en que es una posibilidad de realización concreta de valores creativos. Es lo que le doy al mundo y a la comunidad y eso habla de mí. Considerando que el hombre está en permanente búsqueda de sentido en lo que hace y vive y que en la medida en que lo encuentra desarrolla este bienestar existencial, la Psicología Laboral puede tomar este aporte. Ya que cuando nos descubrimos libres, responsables y con una existencia única, singular y finita, encontramos un acicate para dar respuestas vitales en el trabajo.

La pregunta que interroga por el sentido de la vida obtiene su respuesta más concreta no con la palabra, sino con los hechos de la conducta del trabajo, de una manera ciento por ciento activa y responsable; hechos éstos que definen lo insustituible e irreemplazable del ser humano, porque quien no comprenda el sentido peculiar de su propia existencia, singular y única, se sentirá, necesariamente, paralizado en las situaciones difíciles de la vida. Y mientras los valores creadores ocupen el primer plano en la misión de su vida, el campo de su realización concreta coincidirá necesariamente con el de su trabajo.

Por eso podemos afirmar que no es una profesión determinada la que nos da la posibilidad de realizarnos, o sea, que ninguna profesión hace al hombre feliz; lo hace el modo en que se ejerce.

En conclusión, lo que hace de la vida de cada persona algo insustituible e irreemplazable, algo único, algo que sólo se vive una vez, depende de la misma persona. Depende de quién lo haga y de cómo lo haga, y no de lo que se haga.

Cuando el trabajo no es más que un medio para ganarse el sustento indispensable para vivir, la "verdadera" vida empieza cuando termina el trabajo (entendido como no-trabajo), y comienza el tiempo libre; en tal situación, el sentido de la vida del hombre por medio de su trabajo, obligado a desenvolverse en tales condiciones, se buscará en el modo de aprovechar el tiempo libre y personal.

Asimismo, debemos tener en cuenta que la capacidad de trabajo no es todo, ni razón suficiente y necesaria para infundir sentido a nuestra vida, pues podemos tener capacidad de trabajo y, sin embargo, llevar una vida carente de sentido. No debe confundirse la plenitud del trabajo con la plenitud del sentido de vida creadora.

En ocasiones encontramos gente que los domingos padece el tedio agobiante de no tener algo que "hacer", "trabajar". Huyen de sí mismos como forma de evitar el vacío interior, ya que al frenar el ritmo laboral de toda la semana, queda al desnudo la pobreza de sentido de la vida cotidiana.

Si en la filosofía tradicional el trabajo es un valor universal, en Frankl este mismo valor será la decisión que sobre el trabajo ha tomado un individuo a lo largo de su vida. Es lo mismo pero con otra visión: en cada momento de nuestra vida se nos plantean ocasiones para realizar valores. Si yo en este momento hago lo que tengo que hacer (soy responsable pues respondo a la vida que me interpela), cumplo con mi deber y eso le va dando sentido a mi vida. Desde este punto de vista, el camino para madurar como ser humano es cumplir en cada instante lo que debo hacer.

Esos son los valores absolutos para una persona: si ha trabajado, si ha dado respuestas a la vida con su hacer concreto, ése es el sentido de su vida.

La misión del logoterapeuta será "levantar la lámpara" e iluminar el sentido del trabajo, como factor de estímulo y motivación, de responsabilidad y creatividad...

Leonardo Buero

Bibliografía:

- José Fabry, Señales del Camino hacia el sentido, Ed. LAG, 2001.

- Viktor Frankl, El hombre en busca de sentido, Herder, 1996.

- Viktor Frankl, Lo que no está escrito en mis libros, San Pablo, 1997.

- Viktor Frankl, Psicoanálisis y Existencialismo, Ed. FCE, 1997.

- Alfred Längle, Una biografía, Herder, 2000.

- Elizabeth Lukas, Una vida fascinante, San Pablo, 1994.

- Wenceslao Vial Mena, La antropología de Viktor Frankl, Ed. Universitaria, 2001.